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Comparativa MG ZS, gasolina versus electricidad

Elegir un automóvil no es algo fácil, pero cuando ya tenemos claro el modelo que más se ajusta a nuestras necesidades el panorama comienza a cambiar. Pero, ¿qué haría si una vez que encontró el vehículo de sus sueños se topara con la decisión de elegir el recurso energético que lo impulsa? Veamos cómo enfrentar este nuevo desafío.

Por Leonardo Pacheco

La electrificación avanza a pasos agigantados y, nos guste o no, la energía voltaica se alza como la solución más viable y sostenible para resolver los problemas medioambientales que afectan a nuestro planeta; y no olvidemos que los combustibles fósiles no son renovables, por lo que algún día se acabarán.

Pero el asunto que queremos tratar es otro, no es el tema de la electrificación como desafío sino que más bien como una realidad a la que ya comienzan a enfrentarse los compradores de automóviles. Muchos de ellos ya han tenido que decidir entre un ejemplar equipado con motor térmico y ese mismo modelo provisto con un motor eléctrico; sabemos que hay un diferencial importante de precio, así que tomemos como ejemplo a un usuario que no tiene impedimentos monetarios, que solo tiene que decidirse por uno u otro.

El fabricante MG (Morris Garages) es uno de esos tantos constructores que ofrecen alternativas electrificadas dentro de su line up, pero la diferencia es que ha sido capaz de ofrecer un SUV con cero emisiones a un precio muy razonable, algo que no han podido hacer otros fabricantes, sobre todo las marcas de corte premium.

Todos conocemos al ZS, que es el sport utility más vendido en nuestro país, y sobre esa misma base se desarrolló una variante eléctrica que se denomina ZS EV (Electric Vehicle). Entonces, cuando ya hemos decidido que el ZS es el ejemplar que más nos gusta y acomoda, ha llegado el momento de pensar si nos conviene optar por lo tradicional, que es el motor gasolinero, o pensar en el futuro, representado por un electromotor.

Veamos qué nos ofrece cada alternativa, pero insistimos es que en este juego queda absolutamente fuera el tema del precio, porque como ya lo sabemos la unidad eléctrica es más costosa que la versión térmica; el ZS eléctrico cuesta $25.190.000, contra los $8.690.000 que registra la versión de entrada del ZS gasolinero.

Menor costo kilométrico

El ZS convencional, por nombrarlo de algún modo, está equipado con un motor de 1.5 litros que produce 114 CV y 150 Nm de torque; este bloque puede estar unido a una transmisión mecánica de cinco velocidades o a una caja automática de cuatro marchas. Con el conjunto manual se anuncia un rendimiento de 11 km/l en ciudad, 17,4 km/l en carretera y un promedio de 14,3 km/l, según los datos de homologación. El estanque de combustible admite un máximo de 48 litros, por lo que deducimos una autonomía en carretera superior a los 800 kilómetros.

Esta unidad se desempaña muy bien, ya que posee reacciones felinas y una suspensión confortable y aplomada, destacando la presencia, en las versiones tope de gama, de ayudas electrónicas tales como el Control Dinámico del Vehículo (VDC), junto a los control de estabilidad y tracción.

El citado bloque de 1.500 cc eroga la potencia de un modo progresivo, al igual que el torque, pero es en el primer ítem donde más se destaca. Es un SUV muy agradable en la ruta y cuenta con unos frenos infatigables.

La variante eléctrica está disponible en una sola versión, con caja automática monomarcha, y la unidad motriz es trifásica. Toma energía de unas baterías de iones de litio distribuidas en el piso, mientras que nos entrega una potencia equivalente a 141,5 CV y un torque 353 Nm, los que se sienten desde el primer instante… va de 0 a 100 km/h en 8,2 segundos.

Se anuncia una autonomía de 335 kilómetros, que se reduce a 270 km cuando enfrentamos las complejidades de las zonas urbanas. Pero la buena noticia es que la recarga podemos realizarla en una electrolinera en tan solo 40 minutos, para obtener el 80% de la capacidad, y si no hay apuro podemos optar por el modo de recarga lenta, que se realiza en 7,5 horas con una toma eléctrica AC de 7,4 kW.

Por supuesto que también está considerada la recarga residencial mediante una toma Wall Box, que colma la batería en un 80% en cinco horas, sistema que puede adquirirse por 700 mil pesos gracias a un acuerdo con Copec. Finalmente, está el cargador portátil MG de carga lenta de 2,3 kW que en 15 horas alcanza el 80% de la carga y la completa al 100% en 20 horas.

Pero no podemos olvidarnos del MG Pedal, un sistema KERS, el que ofrece tres niveles de recuperación de energía al momento de desacelerar y frenar; solo hay que levantar el pie derecho para que se active y luego frenar normalmente. Con esta acción tan natural se obtienen algunos kilómetros extras de autonomía.

A los fanáticos de los números y del ahorro, les diremos que para llenar el estanque del ZS con motor gasolinero se necesitan $38.400, y para tener el 100% de la carga eléctrica del ZS EV no se desembolsarán más de $8.000. Es en este punto cuando la comparativa empieza a tener sentido… ¿o no?

Las dos son muy buenas alternativas, de eso no hay duda, pero está claro que la variante eléctrica es la más eficiente. Su andar es silencioso, firme y divertido… claro que sí, muy divertido, porque la entrega instantánea de torque es lo que más enciende los ánimos del conductor. Es imposible no disfrutar de esa experiencia, más aún cuando podemos viajar más de 300 kilómetros gastando 8 mil pesos y sin aportar contaminantes a la atmósfera.