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Reportaje, un buen nombre lo dice todo

Aunque no lo parezca, dar con un nombre adecuado para bautizar a un automóvil debutante no es una tarea sencilla, porque además de la fonética los responsables deben considerar el significado de ese apelativo en otros rincones del mundo. Aquí repasaremos los aciertos, los yerros y también los casos más graciosos de la industria. 

Por Leonardo Pacheco

Los diseñadores ya definieron las formas del exterior e interior, y los ingenieros dieron con el contenido técnico más conveniente… todo está listo para el nacimiento de un nuevo modelo pero, claro está, hay que bautizarlo. Es en ese minuto cuando comienza el desafío mayor, porque nos todos recurren a números o códigos alfanuméricos para identificarlos, sino que en la mayoría de los casos se les entrega un nombre que es una palabra que contiene un mensaje, algo concordante con la esencia de ese producto.

Imagínense si el Toyota Corolla se hubiese llamado 2107, como el Lada, o Toyota 208 como el Peugeot. La verdad es que sonaría extraño y además esa denominación rompería con la costumbre del fabricante japonés, que es buscarle buenos nombres a sus productos; para muestra un botón, con los ejemplares Yaris, Starlet, Corona, Hilux, etc.

No obstante hay nombres que a pesar de su simpleza calan hondo en el nivel de recordación de los usuarios, pero no porque sean atractivos u originales, sino que por el hecho de distinguir a un modelo de excelente calidad, bueno hasta la médula. En este apartado tenemos al Nissan V16, que en otros mercados se llamaba Tsuru, pero en Chile decir V16 es sinónimo de “automóvil durable y a toda prueba”… los taxistas aún lo recuerdan con mucho cariño.

Lo de Nissan es un ejemplo extraño, porque dentro de su catálogo se han inscrito nombres bellísimos e inmortales, como Sentra, Versa, Stanza, Pulsar, Sunny o Pathfinder, pero hay algunos que hasta cuesta pronunciarlos, como Qashqai, y otros que sacan carcajadas, como el caso de Moco.

Y ya que estamos en el terreno de la risa, que les parecen estos apelativos: Mazda Laputa, Mitsubishi Pajero y Ford C-Max Turbo… bueno, ante estos ejemplos hasta suenan correctas las denominaciones Kia Picanto y Hyundai S Coupé, que al pronunciarlo se oía como “escupe”.

Los chinos aman el siete

En la historia del automóvil se han registrado nombres inolvidables, imposibles de reemplazar. Aquí tenemos a Mustang, Camaro, Bronco, Corolla (nuevamente), Civic y Golf, por nombrar algunos. Claro que tener un nombre colmado de éxitos pasados no garantiza tener un buen futuro, y ahí está lo sucedido con el Chevrolet Impala o el Fiat Uno, cuyas nuevas generaciones no lograron el mismo nivel de impacto en relación a sus antecesores.

Siguiendo con este recuento podemos citar a los fabricantes que se inspiraron en los animales, grupo en el que se encuentra el Kia Borrego, el Ford Puma y otro Fiat, el Panda. Claro que hablamos a nivel general, puesto que muchos apelativos no aplican en todos los mercados… en Chile el Kia Borrego se comercializó como Mohave.

El caso de los fabricantes chinos merece párrafo aparte. Tenemos claro que los nombres utilizados en su mercado de origen no aplican en estos rincones del mundo, por lo que son reemplazados aunque no siempre con éxito. Recordemos a la camioneta fabricada por la marca SG Automotive, que fue conocida –o muy poco en realidad- como Plutus, siendo que su verdadero nombre era DD1020L; la verdad es que ninguno de los dos suena bien.

Para reforzar lo anterior es necesario mencionar a los modelos Oting de ZNA y al Spla de Changhe, dos buenos ejemplos de lo que sucede cuando se intenta ser demasiado creativo.

Otro fenómeno interesante de comentar es el amor que los fabricantes chinos, o más bien los importadores, le profesan al número 7. Muchos modelos usan ese dígito en sus denominaciones, en casos como el Changan CX70, el DFM AX7, el FAW R7 y Haval H7, entre otros. Está claro que en esta parte del mundo el siete es un sinónimo de cosas buenas, es la máxima nota que se puede obtener.

Como podemos ver no es fácil el tema de buscarle nombres a los automóviles, y hay casos en los que las marcas llaman a concurso a sus clientes para conseguir ayuda en la tarea. Incluso hay niños que han aportado grandes ideas, creatividad premiada por los fabricantes por supuesto, y no podemos cerrar este reportaje sin sacar a colación al Volkswagen Jetta… así como lo lee, Jetta, y a un prototipo de Peugeot presentado el 2015, que tenía nombre de medicamento: Fractal.