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Reportaje, la importancia de un buen nombre

En un escenario normal, los fabricantes de automóviles estrenan en promedio cien ejemplares cada año, desde actualizaciones de productos conocidos hasta modelos debutantes. Y en medio de este diluvio de lanzamientos de vez en cuando surgen auténticas celebridades, cuyo nombre por sí solo es un aval de calidad.         

Por Leonardo Pacheco / Fotos: Marcas

Es una buena estrategia tomar del catálogo denominaciones del pasado para distinguir a ejemplares del presente, aunque siempre teniendo la precaución de no enlodar el prestigio de un modelo que brilló en tiempo pretérito. Algo de eso pudimos ver a nivel local hace 14 años atrás, cuando Chevrolet decidió utilizar la denominación Corsa en un sedán fabricado en China… cuya calidad no era precisamente de las mejores; se trataba del Corsa Plus.

Y hace poco el fabricante del corbatín dorado volvió a hacer lo mismo, esta vez con el Cavalier, claro que en esta oportunidad el resultado fue muy distinto porque el nuevo Cavalier es muy superior –en todo sentido- al modelo original que se vendía en nuestro país a mediados de los noventa.

Así como hay apelativos que se vuelven a utilizar después de haberlos desechado, hay otros que gozan de continuidad, como por ejemplo Camaro, Mustang, Fiesta, Corolla, Civic, Hilux, Clio y Golf, entre muchos otros buenos ejemplos. Pero hay casos, como el de Peugeot, en que los nombres de sus modelos no son retomados a pesar de haber sido exitosos, porque al interior de la casa francesa solo se utilizan números seriales ascendentes, como 306, 307 y 308, y así subiendo hasta los modelos de la familia 400, 500, 3000, 5000, etc.

Ya mencionamos al Corsa, ese recordado hatchback que tanta aceptación tuvo en nuestro país, cuando desde España y Alemania arribaban sus más notables versiones, entre las que se contaban las deportivas variantes GSi y OPC. El modelo está de regreso, en gloria y majestad, dejando en el olvido la oscura etapa en la que su buen nombre fue usado de mala forma.

En las marcas generalistas la reutilización de nombres es un recurso bastante común, una forma de garantizarle éxito comercial a un producto, aunque éste no posea las mismas cualidades de sus antecesores. Claro que el público de a poco ha ido modificando su pensamiento, y ya no es tan fácil convencerlo con un apellido ilustre o apelando a los logros del pasado; la preferencia de los compradores hay que ganársela con argumentos mucho más sólidos.

En las altas esferas

La realidad de las marcas premium, como Audi, BMW, Mercedes-Benz, Volvo y Jaguar, por nombrar algunas, es muy diferente ya que estas cuentan con mejores herramientas para diseñar sus estrategias comerciales, la mayoría de ellas sin necesidad de recurrir a nombres de modelos anteriores.

En el exclusivo mundo de los súper deportivos, donde pertenece Aston Martin, la denominación DB (David Brown) se utilizó por primera vez en 1948, en el DB1, también conocido como 2-Litre Sports. Una de sus variantes más famosas es el DB5, la unidad utilizada por el agente secreto 007, y en la actualidad esas dos letras están adheridas en las carrocerías de los bólidos DBS y DB11. En McLaren el pensamiento es distinto, porque no existe un actual F1 sino que los nombres de los ejemplares se van creando a medida que se desarrollan, aunque no podemos negar que esas denominaciones alfa numéricas no son precisamente atractivas… es más, algunas suenan como nombres de cámara fotográfica.

Volviendo a las marcas aspiracionales más aterrizadas, nos topamos con el caso de BMW. La firma bávara en su catálogo incluye las Series 3 y 5, que son las más antiguas y conocidas por el público. Lo mismo sucede con Mercedes-Benz y Audi, fabricantes que desde hace muchos años confían en el buen nombre de sus modelos de las Clases C y E, y en la deportividad de las unidades A3 y A6, entre tantos otros y en ese correspondiente orden.

Un nombre lo dice todo, puede marcar la diferencia entre triunfar o fracasar, y por eso los fabricantes deben tener especial cuidado con lo que hacen, sobre todo cuando los reutilizan. Cuesta mucho posicionar un nuevo modelo, pero más trabajoso aún es forjar el prestigio de un nombre a través de los años… y nada cuesta enviar a tierra todo ese esfuerzo.