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Comparativa, Chevrolet Spark Sedán vs Hyundai Grand i10 Sedán

A pesar de los pronósticos, los sedanes no han disminuido su participación ni mucho menos están en retirada. Y es más, una nueva configuración se está desarrollando, unos pequeños ejemplares de tres volúmenes que se presentan como una solución a las problemáticas de los atestados centros urbanos. ¿Quieres conocer a dos de sus principales exponentes?           

Por Leonardo Pacheco

Tres de cada diez automóviles que se venden en nuestro país corresponden a la tipología sedán, un dato que lógicamente fue tomado antes producirse las dos contingencias que han remecido a Chile… una de ellas con impacto mundial. Los sedanes están lejos de extinguirse por dos razones: porque hay compradores que los buscan y porque los fabricantes siguen ofreciéndolos. Es una cuestión de oferta y demanda.

En un principio los sedanes eran enormes, formato que impuso la industria estadounidense, pero con el correr de los años las dimensiones se fueron acotando hasta transformarse en automóviles compactos; la mano japonesa fue determinante en este ámbito.

En la actualidad hay varios tamaños de sedanes, para todos los bolsillos y gustos, pero una fuerte tendencia se está desarrollando y consolidando en mercados emergentes. Se trata de los sedanes compactos, ideales para los centros urbanos, ejemplares que entre parachoques no tienen más de cuatro metros de extensión y que por lo general consideran un amplio maletero.

Del mercado automotor nacional hemos rescatado dos productos que calzan en el citado formato, el  Chevrolet Spark Sedán y el Hyundai Grand i10 Sedán, modelos que compiten directamente y que se disputan el favoritismo de los compradores valiéndose de poderosas armas que apuntan a la volumetría, el equipamiento y el valor de marca.

El Chevrolet abre la lista de precios en $5.890.000, mientras que la opción de Hyundai parte en $6.790.000, valores que en ambos casos incluyen los acostumbrados bonos de financiamiento y marca.

Diseño exterior y habitáculo

El Chevrolet Spark Sedán, como su nombre lo indica, deriva de la unidad hatchback, exponente con el que comparte el diseño del frontal pero agregando los típicos elementos que distinguen a un sedán, como una respingada zaga y el pilar C abatido al máximo para refundirse con el tercer volumen.

El Hyundai Grand i10 Sedán utiliza los mismos recursos, la fisonomía frontal del hatchback del que deriva para sumar un erguido baúl que, en comparación al Spark, exhibe un diseño mucho mejor logrado; en este Hyundai el formato de las luces de posición ayuda bastante.

En cuanto a dimensiones el Spark se presenta con 3.995 mm de largo, 1.597 mm de ancho, 1.522 mm de alto y con una distancia entre ejes de 2.375 mm; el maletero recibe 390 litros. En el Grand i10 se anuncian 3.995 mm de largo, 1.660 mm de ancho, 1.505 mm de alto y 2.425 mm de distancia entre ejes; el compartimiento de carga está homologado para recibir 407 litros. Estos guarismos nos aclaran que la opción de la firma surcoreana toma la delantera en términos de capacidad de carga y habitabilidad, porque posee mayor anchura y entrevías.

En el puesto de manejo a simple vista destaca la mayor modernidad del tablero del Chevrolet, aunque a pesar de lucir menos sofisticado el clúster del Hyundai permite una lectura mucho más clara. Ambos volantes son fáciles de operar y los pulsadores incluidos en los soportes no se interponen al momento de girar el timón; en los dos ejemplares solo está disponible la regulación de altura de la columna.

En los dos sedanes se ofrecen pantallas táctiles de 7” que brindan acceso a las plataformas Apple CarPlay y Android Auto, sin que ninguna de ellas esté en condiciones de ganar un concurso de modernidad. Pero en este apartado el Hyundai le asesta un golpe mortal el Chevrolet, porque el citado monitor está incluido en las cuatro versiones del line up, mientras que de las tres variantes del Spark solo en una de ellas se incluye el citado aditamento.

La dirección asistida es de norma en ambas unidades, el aire acondicionado no forma parte de la dotación estándar en ninguno de los niveles de entrada de los dos modelos analizados, y otro asunto en el que coinciden estos rivales es en la presencia de neumáticos 165/65 R14, sin que importe si se trata de una versión básica o tope de gama; claro que las llantas de aleación son exclusivas de las variantes más costosas, lo que aplica tanto en Chevrolet como en Hyundai.

Contenido técnico y seguridad

En el Spark destaca un motor gasolinero de 1.2 litro que produce 81 CV a 6.200 rpm y un torque de 108 Nm a 4.800 rpm; la única transmisión disponible es mecánica de cinco velocidades. Al Grand i10 lo mueve un bloque gasolinero de 1.2 litro que entrega 87 CV a 6.000 rpm y un torque 118 Nm a 4.000 rpm, impulsor que solo puede estar coligado a una caja mecánica de cinco marchas.

La suspensión presenta McPherson adelante y barra de torsión atrás, esquema que se replica en ambos ejemplares. También concuerdan en la presencia de discos delanteros y tambores traseros, aunque en este terreno el Spark impone sus reglas porque el ABS forma parte de la dotación estándar en todas las versiones, lo que no sucede en el Grand i10, importante ayuda que no se incluye en las dos versiones que abren el line up.

Los dos modelos comparados poseen doble airbag frontal, un tirón de oreja para estos fabricantes que no van más allá de lo que les impone la ley. Y antes de finalizar esta comparativa el Hyundai le da el tiro de gracia al Chevrolet, porque en el Grand i10 la cámara trasera es equipamiento de norma en todas las variantes, pero no por el hecho de incluir pantalla en todas ellas, ya que el citado dispositivo no garantiza la presencia de esta valiosa ayuda; algunos ejemplares montan pantallas pero solo orientadas al infoentretenimiento, no a la seguridad.

Estos dos sedanes apuntan al mismo público, pero si dejamos de lado las ventajas comparativas del Hyundai y nos enfocamos en valores intrínsecos, está claro que Chevrolet toma la delantera porque su nombre genera mayor apego en el público chileno, históricamente así ha sido, afirmación que no busca desmerecer el buen trabajo de posicionamiento que realizado Hyundai en los últimos años.