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RAM 1500 Big Horn, seis cilindros son suficientes

Las grandes camionetas aún tienen algo que decir, y en este acotado segmento la RAM 1500 Big Horn se presenta como una alternativa digna de tomar en consideración. En ella se ofrece un equipamiento de nivel premium y una oferta técnica encabezada por un motor gasolinero V6 asistido mediante un sistema de hibridación ligero.       

Por Leonardo Pacheco

Cuesta creer que en este tipo de camionetas, que por su envergadura no se adaptan bien a nuestra infraestructura vial, se registren ventas que superan las 20 mil unidades en cinco años,  de las cuales la mitad corresponde a la Ford F-150, que es lisa y llanamente la reina del segmento; en su país de origen ostenta el liderazgo absoluto del mercado.

Volviendo a la RAM 1500, es importante saber que no es la más vendida pero sí una de las mejor equipadas, a lo que en la variante Big Horn se agrega un elegante diseño exterior, reforzado por el paquete Night Edition que abarca mascarilla y faros, y la presencia de un sistema de hibridación ligero que mejora la entrega de torque en el motor Pentastar V6.

A simple vista se advierte el colosal tamaño de esta variante, que agrega 10 centímetros de longitud para ofrecer un espacioso habitáculo Crew Cab, con cinco plazas y la posibilidad de elevar los cojines de la segunda fila para generar un espacio libre en el piso, que se puede usar para depositar carga o bien para desplegar una colchoneta… algo que sin duda le gustará a los amantes de la vida al aire libre.

La Big Horn apunta a paladares exigentes, y es por eso que los niveles Laramie, Rebel e incluso Limited parecen no tener mucho sentido, sobre todo considerando que en esta “grandes cuernos” solo hay un par de aditamentos menos que en el nivel Limited y que su motor V6 hace ver al V8 Hemi como una insensatez.

Habitáculo enorme   

Por su tamaño no tiene problemas de habitabilidad, casi está demás decirlo cuando se anuncian 5.916 mm de largo y 3.673 mm de distancia entre ejes, lo suficiente para acomodar un citycar en ese amplio espacio que se abre entre los neumáticos. Me queda claro que posee la cabina más grande del segmento, asunto que me fue fácil de comprobar y no porque lo diga la marca en su mensaje publicitario; para una persona de estatura media es como una habitación.

Las terminaciones y polímeros denotan una alta calidad, un punto a favor sobre sus rivales, y en el tema de la funcionalidad entre todos los portaobjetos suman 151 litros extras de almacenamiento. Los asientos son cómodos, las cinco plazas, y en el puesto de manejo están disponibles todas las regulaciones necesarias para adoptar una postura ideal frente al volante, muchas de ellas eléctricas; hasta la pedalera se puede ajustar.

El clúster mezcla lo digital con lo analógico, en un formato muy fácil de leer, mientras que la selectora de velocidades se presenta como una perilla ubicada a un costado de la consola central, sector este último donde además se alojan unos pulsadores estilo aeronáutico con los que se operan las modalidades de remolque (Towl/Haul) y una pantalla táctil de 8,4” más arriba, el habitual dispositivo que brinda acceso a las dos plataformas telefónicas que se utilizan en la actualidad.

Dentro de su vasto equipamiento esta camioneta incluye una cámara trasera de alta definición, cuyas imágenes e indicaciones reducen casi a cero la posibilidad de sufrir un percance al realizar maniobras en reversa. Estacionarla no es fácil, porque se requiere de un gran espacio, pero afortunadamente esos muchos sensores facilitan la tarea.

Hibridación ligera    

Un valioso recurso técnico presente en esta pickup, es el motor Pentastar eTorque V6 de 3,6 litros. Este bloque produce 305 CV y 364 Nm de par, cifra esta última a la que debemos sumar 122 Nm provenientes del sistema Mild Hybrid que lo asiste en los arranques y que le permite recuperar energía eléctrica en la frenada; actúa mediante una batería de 48 voltios unida a un generador.

Con este medio de hibridación liviana, se obtiene una clara ganancia en el ámbito de la eficiencia, un 15% en la ciudad más precisamente, declarándose rendimientos de 7,4 km/l en ciclo urbano y 10,2 km/l en carretera.

La transmisión es automática de ocho velocidades, en tanto que la tracción puede variar de trasera a integral, con solo presionar unos botones, y este conjunto incluye modalidad de fuerza 4Low; al utilizarlo se siente a la Big Horn como un poderoso tractor de remolque Puede mover 2.850 kilos.

Con este forzudo motor, donde el torque asume un rol protagónico, es fácil olvidarse o no sentir la necesidad de un V8… excepto por el sonido menos salvaje. En la ciudad la unidad motriz actúa con gentileza, y cuando se requiere velocidad también lo obtendremos, en una ración elevada por cierto por lo que les recomiendo estar muy atentos a la información del clúster para evitar exceder los límites anunciados en la ley del tránsito.

La suspensión es muy confortable, gracias a la presencia de eje trasero Multilink y a los amortiguadores con respuesta en frecuencia (FRD), componentes que minimizan los rebotes al viajar sin carga; rara vez dispondremos de 825 kilos para colmar la caja. La dirección cuenta con la asistencia necesaria para evitar el cansancio al cabo de un largo viaje, y el feedback no es de lo mejor pero se le perdona esa falta a cambio de la buena maniobrabilidad que nos entrega.

Este coloso ostenta unos frenos a toda prueba, colmados de ayudas electrónicas, y lo mejor de todo es que en caso de distracciones al estacionar el sistema interviene automáticamente, lo que por supuesto es una enorme garantía para el usuario.

 

Ficha Técnica

Precio: $26.990.000 (+IVA)

Motor: 3.6 litros / Gasolina

Potencia/Torque: 305 CV / 364 Nm

Transmisión: Automática / 8 vel.

Tracción: Integral desconectable (4Low)

Vel. Máxima: 185 km/h

Rend. Mixto: 8,8 km/l

Largo: 5.916 mm

Ancho: 2.085 mm

Alto: 1.971 mm

Entre ejes: 3.673 mm

Cap. Carga: 825 lts.