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Industria, los inventos que cambiaron al automóvil

El primer vehículo propulsado mediante un motor de combustión interna, el “velocípedo” Benz, fue presentado hace 134 años. Y desde entonces, ese invento que cambió el rumbo de la humanidad no ha dejado de evolucionar, pero en su cronología se citan algunos avances que le permitieron acelerar su desarrollo y asegurarse un futuro.            

Por Leonardo Pacheco

Ya por sí mismo el automóvil es uno de los mayores avances técnicos que ha registrado el mundo moderno, un extraño aparato que al momento de salir a las calles generó todo tipo de reacciones, desde admiración hasta pánico. Nunca antes se había visto un “carruaje sin caballos”, una escena que algunos espectadores interpretaron como un asunto de magia negra.

Pero en poco tiempo la autopropulsión comenzó a entenderse, gracias a que sus promotores se dieron la tarea de explicar sus alcances y funcionamiento a la sociedad; los secretos del automóvil fueron revelados sin tapujos. Y por supuesto que esa costosa máquina, que circulaba a menor velocidad que una carreta tirada por un raquítico caballo y en la que rara vez se podía completar un viaje sin sufrir un desperfecto mecánico, se transformó en el nuevo juguete de la clase adinerada.

Los primeros automóviles no tenían volante como el que hoy conocemos, sino que contaban con una manivela; los frenos solo actuaban en dos de las cuatro ruedas y su accionamiento era manual, no con el pie; tampoco disponían de sistema de iluminación y en su oferta básica no estaba incluida la capota, por lo que los viajeros debían arroparse para resistir los embates del clima.

A principios del siglo XX esta historia comenzó a cambiar, porque una serie de aditamentos y mejoras técnicas hicieron del automóvil un medio de transporte mucho más agradable, otorgándole de paso mayores oportunidades para enfrentar el futuro. Un dato interesante es que muchos de esos avances fueron propuestos por los propios usuarios, para luego ser desarrollados por los ingenieros y técnicos de las marcas.

Los principales avances  

Si bien la lista de inventos que contribuyeron a garantizar el futuro del automóvil es tan larga como un manifiesto, es en años recientes cuando se registra la mayoría de los aportes más significativos de la industria, esas contribuciones que no solo redoblaron la funcionalidad, el confort y la confiabilidad de un automóvil, sino que, más importante aún, llegaron para sumar una nueva palabra al diccionario: seguridad.

Actualmente, tanto los frenos ABS como los cinturones de seguridad de tres puntos son habituales, exigidos por las entidades fiscalizadoras de la industria. En 1959 Nils Bohlin, en ese entonces funcionario de Volvo, diseñó un eficiente sistema de anclaje para los cinturones de seguridad que permitía contar con tres puntos de apoyo; tras las pruebas respectivas salieron a relucir las innumerables ventajas de este invento.

En octubre de 1971 la firma alemana Mercedes-Benz patentó el Airbag, en la forma que lo conocemos en la actualidad, aunque su desarrollo comenzó muchos años antes e incluso Ford y Oldsmobile tantearon una posible aplicación en sus modelos de alta gama. Ese esfuerzo no prosperó, por la desconfianza que ese “balón presurizado” le infundía al público, y recién en 1981 la Clase S de Mercedes-Benz lo incorporó como equipamiento de serie.

Hace más de ocho décadas que el primer sistema antibloqueo de frenos fue concebido, por Robert Bosch, aunque recién en 1964 ese notable avance técnico pudo ser afinado y testeado en un automóvil de turismo; se había probado en trenes y camiones. Al cabo de 14 años de perfeccionamiento los frenos ABS debutaron en la industria, en los ejemplares Mercedes-Benz Clase S y BMW Serie 7, ambos de 1978, porque este invento no le pertenece exclusivamente a un fabricante de automóviles sino que a la fundación tecnológica Bosch.

La incorporación del ABS permitió, en 1992, que Mercedes-Benz junto a su sempiterno socio tecnológico Bosch, le dieran forma a lo que hoy conocemos como Control de Estabilidad (ESP). Es un sistema que ha evolucionado mucho desde su creación, hasta el punto de no requerir datos provenientes de otros sistemas, como la dirección o los frenos, sino que tomando sus propias decisiones basadas en las oscilaciones dinámicas de la carrocería.

La primera caja de cambios automática, o semiautomática para ser más precisos, fue patentada en las postrimerías del siglo XIX, aunque no fue hasta los años cuarenta cuando la primera transmisión cien por ciento automatizada debutó comercialmente en algunos modelos de la firma estadounidense Cadillac; su éxito comercial fue instantáneo, a pesar de sus recurrentes fallas.

Con respecto al aire acondicionado, mucha polémica gira en torno a quien fue su inventor, porque existe una línea de tiempo muy delgada entre los sistemas de enfriamiento para conservar comida y los equipos de climatización que permiten refrescar el habitáculo de un automóvil. Lo único que está relativamente claro, es que en 1939 el fabricante Packard (Estados Unidos) comenzó a ofrecerlo en su berlina de lujo denominada 120, para lo cual se valía del maletero para ubicar el enorme compresor de gas que utilizaba para realizar su trabajo.

En términos generales el automóvil no ha cambiado mucho desde su creación, si lo analizamos desde un punto de vista puramente técnico y funcional. En estos días recién estamos viviendo una de sus mayores metamorfosis, la electrificación, y es casi un hecho que el siguiente gran cambio llegará de la mano de la conducción autónoma, proceso evolutivo que dicho sea de paso está siendo liderado por el fabricante Tesla.