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Citroën C5 Aircross, el resultado de una profunda metamorfosis

En un acto de atrevimiento, lo que ya es tradicional en Citroën, se tomó la decisión de transformar la berlina C5 en un SUV, tipología que claramente está más en boga que los ejemplares tricuerpo. El resultado fue un automóvil con una fuerte personalidad, cargado de aditamentos outdoor y en cuya carrocería se advierte una total ausencia de ángulos rectos.

Por Leonardo Pacheco / Fotos LP

Si ya a principios de los años sesenta Citroën se dio el lujo de ofrecer una variante del 2CV equipada con tracción a las cuatro ruedas (2CV Sáhara), no me sorprende que haya decidido cambiar tan radicalmente la morfología de la berlina C5, presentada en 2001. En efecto, de un sedán pasó a ser un SUV, claro que mediante una reinvención absoluta, proceso que involucró la incorporación de una plataforma modular EMP2 y la elaboración de un ropaje adecuado a las nuevas exigencias; al término de esa metamorfosis lo más correcto era rebautizarlo.

Así llegó al mercado el C5 Aircross, un apelativo que invita a vivir libremente, en contacto con la naturaleza y en sintonía con los elementos. Para enfrentar obstáculos naturales el despeje a piso es considerable y la suspensión posee un largo recorrido, y en este caso está presente un programa electrónico de tracción denominado Grip Control, que solo actúa en las ruedas delanteras y que nos permite ejercer la cuota exacta de energía cinética en superficies como asfalto, barro, arena o nieve.

Hasta el momento Citroën no ha lanzado una tecnología que involucre la tracción integral, lo que me parece una decisión responsable que le evitará momentos vergonzosos, como los vividos hace algunos años por Peugeot, cuando presa del entusiasmo, estrenó el deficiente sistema Hybrid4 en el modelo 3008.

En materia estética el C5 Aircross respeta fielmente su ADN, incluyendo ese característico frontal con cuatro focos, así como algunos ornamentos innecesarios pero que lucen muy bien, como ese recuadro gris claro que está adherido en la parte inferior de los flancos.

Cinco plazas individuales    

Me considero un amante de lo clásico, de los diseños tradicionales, pero aún así me cautivó el cockpit de este Citroën. En él destacan tanto el clúster como la central de infoentretenimiento digital, y por supuesto que ese hermoso volante provisto de una gruesa empuñadura y que recibe la cantidad justa de pulsadores; esos mandos no entorpecen su operación.

La selectora de cambios es como un joystick, moderna pero sencilla, y en esa misma consola se ubican la vistosa ruedecilla que brinda acceso al sistema Grip Control, y los pulsadores que activan la modalidad de manejo deportivo y la asistencia para enfrentar descensos. Entre los aditamentos considerados en esta versión está el cargador inalámbrico para el celular, en la forma de una bandeja en la que se deposita el teléfono.

Los asientos delanteros son cómodos aunque el cojín no ofrece la debida retención lateral, no así los respaldos que poseen bordes muy marcados. La segunda fila la componen tres asientos individuales, montados sobre correderas y equipados con anclajes Isofix; se anuncia un desplazamiento de 15 centímetros, lo que por supuesto aumenta el espacio de carga.

En cuanto a materialidad el C5 Aircross obtiene nota nueve, en una escala de 1 a 10, porque solo basta con darle una mirada al tablero para percibir la calidad de los ensambles y polímeros. La oferta de portaobjetos podría ser mejor y no lo digo por la cantidad sino que por la limitada utilidad que algunos de ellos ofrecen, un error importante tomando en cuenta que se trata de un automóvil familiar.

Más que suficiente  

La versión que me fue confiaba por Citroën Chile para realizar esta prueba, no es la más potente ni la tope de gama en cuanto a equipamiento, aunque a decir verdad con todo lo que tiene no se me ocurre que más pedir. El motor es un turbodiésel de 1.5 litro, un impulsor que produce 130 CV a 3.750 rpm y un torque de 300 Nm desde las 1.750 vueltas por minuto; se anuncian rendimientos de 18,3 km/l en ciudad y 24 km/l en carretera.

La transmisión es automática de ocho velocidades, mientras que la suspensión es independiente adelante y rígida atrás, aunque con la ventaja de incluir amortiguadores hidráulicos “Progressive Hydraulic Cushions”, que se refiere a un tope o buje de acción hidráulica que reduce casi a cero las oscilaciones o golpes ocasionados por las imperfecciones del terreno; y vaya que funciona porque el andar se percibe como en una alfombra mágica.

En camino recto la plataforma se comporta muy bien, con mucho aplomo y una notable capacidad de aislamiento, claro que en las curvas la carrocería acusa una marcada inclinación, que no perturba la trayectoria pero que en ocasiones incomoda a los viajeros; no olvidemos que vamos a los mandos de un SUV.

Sería injusto criticar el desempeño del motor, porque no detecté alguna situación que me hiciera dudar de sus capacidades. La potencia no escasea, al menos para enfrentar situaciones normales de uso, y la entrega de torque es aún mejor sobre todo antes de superar la zona media del cuentarrevoluciones; el empuje se mantiene constante incluso al enfrentar caminos ascendentes.

La transmisión está correctamente escalonada, para este motor al menos, pero también es cierto que al activar la modalidad Sport la gentileza disminuye bastante y al utilizar el modo secuencial no es mucho lo que se gana en cuanto a dinamismo; lo mejor es ubicar la selectora en la letra D y disfrutar del viaje.

A pesar de su excesiva asistencia la dirección eléctrica la sentí firme, con buen tacto y generosa al momento de entregar información. Los frenos son eficientes, aunque no de un modo natural por efectos de las ayudas electrónicas, que son bienvenidas por supuesto.

El Citroën C5 Aircross va a la segura, actúa en un segmento de alta demanda y nos entrega lo necesario… sin darnos demás o quedar al debe. Es un SUV de alta calidad, de eso no hay duda y, como ya lo comenté, en esta variante (Feel) la lista de equipamiento casi no deja espacios en blanco.

 

Ficha Técnica

Precio: $16.290.000 (desde)

Motor: 1.5 litro / Turbodiésel

Potencia/Torque: 130 CV / 300 Nm

Transmisión: Automática / 8 vel.

Tracción: Delantera

Vel. Máxima: 189 km/h

Rend. Mixto: 21,6 km/l

Largo: 4.500 mm

Ancho: 1.969 mm

Alto: 1.689 mm

Entre ejes: 2.730 mm

Cap. Maletero: 580 lts.