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Test Drive JAC T8, mucho más que buenas intenciones

La T6 fue la punta de lanza con la cual el fabricante chino JAC Motors penetró en el segmento de las pickups de una tonelada. Claro que sus objetivos eran mucho más ambiciosos y un segundo producto se estaba gestando, la camioneta T8, un ejemplar que apuntaría más alto y que se convertiría en un dolor de cabeza para las coterráneas Great Wall Wingle 7 y Maxus T60.                  

Por Leonardo Pacheco / Fotos LP

Hace rato que en lo referido a camionetas de una tonelada, esas que son capaces de transportar 1.000 kilos en su caja trasera, el origen tailandés dejó de dictar las reglas de juego. Sucede que llegaron las marcas chinas y lo hicieron arrasando con todo, porque de ofrecer -en una primera etapa- unos ejemplares simplones y de dudosa calidad, como la ZX Grandtiger o la Great Wall Deer, se han desarrollado hasta el punto de ofrecernos productos tan bien elaborados como la JAC T8 cuyos detalles conoceremos en esta prueba.

En el ámbito del diseño exterior abriré los comentarios defendiendo la falta de personalidad que afecta el frontal de esta camioneta. La verdad es que no hay mucho lienzo para dibujar, y como se trata de un producto concebido para el trabajo, aunque pensemos lo contrario, lo mejor es echarle mano a soluciones que garanticen cierta resistencia ante el embate de agentes externos, como piedras, ramas u objetos de todo tipo volando por ahí… eso se logró plenamente.

Lo negativo es que la proa luce muy parecida a la de otros modelos que están disponibles en el mercado, y si no fuera por esas enormes tres letras que forman la palabra JAC no faltaría el que incluso vería a la T8 como una Ford Ranger; ese comentario lo recibí en la calle por cierto.

Lo bueno es que esta camioneta exhibe un cuerpo robusto y unos trazos musculosos, además de una enorme grilla frontal, destacándose especialmente esas hermosas llantas de 18” en cuyas órbitas se deja ver una generosa distancia libre al piso… 220 mm para ser más exacto.

Otro detalle interesante es que esta versión cuenta con pisaderas, aditamento imprescindible para los usuarios de baja estatura, mientras que la caja de carga considera un cobertor de polímero negro en el piso, fácil de lavar y muy resistente, en tanto que los clásicos ganchos de amarre están por dentro de las barandillas.

El encanto de lo simple       

La JAC T8 no es pequeña, ya que mide 5.325 mm de largo, 1.880 mm de ancho, 1.830 mm de alto y cuenta con 3.090 mm de distancia entre ejes. Es por eso que la cabina no sufre problemas de espacio, pudiendo acoger a cinco viajeros de estatura considerable sin que se produzcan roces entre ellos, al menos no de esos que son involuntarios, porque si los ocupantes quieren ir riñendo nada se puede hacer.

El puesto de manejo tiene dos debilidades difíciles de perdonar. La primera de ellas es que la pantalla táctil, además de no ofrecer plataformas de conectividad, queda casi sin visión de su gráfica cuando recibe luz solar directa. El segundo desliz es que cuenta con un instrumental sumamente básico, formado por dos indicadores analógicos escoltados por un minúsculo monitor digital entre ellos, el que dicho sea de paso parece una evocación del sistema DOS.

En muchos aspectos la ambientación interior me recuerda a la T6, algo que no esperaba considerando que T8 es un ejemplar evolucionado y que tiene la responsabilidad de mostrar los avances logrados por esta marca. No critico la ergonomía, la visibilidad, el espacio ni la funcionalidad de esta cabina, pero sí la falta de renovación que se aprecia en algunos sectores del tablero.

Los materiales son discretos en lo que respecta a calidad, tanto percibida como comprobada (mediante el tacto), pero las terminaciones me causaron una buena impresión; también me gustó que no se escatimaran los portaobjetos.

Las butacas delanteras son un poco duras y los apoyos laterales muy abiertos, con lo que se pierde parte de su efecto. La banca trasera ofrece lo necesario para un viaje confortable, y nada más podemos pedirle porque recordemos que es una camioneta y no un sedán de turismo

Alardeando de su fuerza     

Las buenas noticias en el apartado mecánico comienzan con el motor turbodiésel de 2.0 litros que le brinda energía cinética a esta pickup. Es un bloque sumamente brioso, eso se nota desde el primer momento, y en lo que respecta a erogues se anuncian 137 caballos y un torque de 320 Nm, índice de fuerza que se manifiesta entre 1.600 y 2.600 rpm.

El peak de potencia se alcanza a las 3.600 vueltas por minuto, un régimen elevado con el que se busca eliminar, o aplacar al menos, los negativos efectos del “turbo-lag”; este retardo se torna más notorio entre las 1.500 y 2.000 rpm. La descarga del turbo nos dejará algunos instantes con escaso poder de aceleración, por lo que les recomiendo fijarse mucho en lo que indica el tacómetro, porque si la aguja comienza a acercarse a las 1.500 rpm debemos evitar que siga cayendo; lo mejor es rebajar un cambio y acelerar a fondo… ¡santo remedio!

Una vez que entendamos las particularidades de este motor disfrutaremos de toda su fuerza y empuje, sobre todo de esto último, aunque la “patada” de torque la sentiremos de un modo bastante brusco, algo que probablemente no les agradará a todos los usuarios. El envío de fuerza cinética al piso es tan poderoso que los neumáticos traseros escarbarán la tierra o rechinarán en el asfalto, más todavía si no hemos seleccionado la tracción a las cuatro ruedas.

Las aceleraciones no son instantáneas, pero si lo suficientemente ágiles como para enfrentar desafíos urbanos e ir a buen ritmo en la carretera. La transmisión, mecánica de seis velocidades, posee el escalonado correcto pero la falla más notoria está dada por la falta de precisión y suavidad en los canales de la doble H; en varias ocasiones engrané sexta en lugar de cuarta e incluso me costaba conectar la primera velocidad, luego de una luz roja.

La suspensión es la típica de una camioneta, es decir saltarina cuando va sin lastre y bamboleante en las curvas. Pero no la estoy criticando, sino que describiendo su naturaleza, una puesta a punto que esperaba hallar en un ejemplar de estas características. Lo interesante es que considera control de estabilidad, por lo que puedo disculparle cualquier incorrección, aunque también debo decir que, pese a su falta de rigidez, en ningún momento sentí que fuese a perder el control en una curva… va férreamente pegada al camino sin que le pesen esos 220 mm de altura libre al piso.

La dirección cumple su objetivo aunque sin sobresalir en materia de feedback, al tiempo que los frenos son poderosos e infatigables. La tracción integral, firmada por el especialista estadounidense BorgWarner, ofrece modos de utilización 2High, 4High y 4Low, alternativa esta última capaz de transformar a la JAC T8 en un forzudo e imparable vehículo de remolque; para acceder al mentado sistema 4WD solo hay que presionar botones.

Esta camioneta tiene muchas virtudes, cualidades que se obtienen a cambio de un precio muy competitivo. Una de sus mayores debilidades es el excesivo ruido que se filtra al interior del habitáculo, junto a la mejorable operación de la caja de cambios.

 

FICHA TÉCNICA

Precio: $10.090.000 +IVA (Desde)

Motor: 2.0 litros / Turbodiésel

Potencia/Torque: 137 CV / 320 Nm

Transmisión: Mecánica / 6 vel.

Tracción: 4WD

Vel. Máxima: 175 km/h

Rend. Mixto: 11,9 km/l

Largo: 5.325 mm

Ancho: 1.880 mm

Alto: 1.830 mm

Entre ejes: 3.090 mm

Cap. Carga: 900 kilos