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Comparativa, Hyundai Venue vs Volkswagen T-Cross

Uno viene de Corea del Sur y el otro de Brasil, dos puntos geográficos separados por miles de kilómetros pero que concuerdan en lo bien que entienden las necesidades de los mercados emergentes. En el Venue destaca la posibilidad de elegir entre dos transmisiones de seis velocidades, mientras que la propuesta del T-Cross se impone por tecnología. Conozcamos las características de estos interesantes crossovers, contrincantes que se mueven en un competitivo segmento.

Por Leonardo Pacheco / Fotos Agencias

El Hyundai Venue arribó a nuestro país en noviembre, mientras que el Volkswagen T-Cross debutó en julio, refiriéndonos en ambos casos al lustro 2019. Son dos ejemplares que difieren en muchos aspectos, pero que también concuerdan en temas tan relevantes como el precio, aceptando el hecho de que en nuestro mercado es casi lo único que influye sobre la decisión de compra; el Hyundai parte en $10.590.000 y el Volkswagen en $10.490.000, con bonos incluidos en los dos casos.

Por su morfología estos productos calzan en el grupo de los crossovers del segmento B, aunque al interior de sus marcas se refieran a ellos como SUVs compactos. Un asunto subjetivo, que se puede considerar o no, es que el diseño exterior del Venue es más sofisticado que deportivo, atributo este último que sí nos ofrece la vestimenta del T-Cross.

Con respecto a la proyección de identidad de marca, es innegable que el Volkswagen respeta su ADN, en cambio el Hyundai recurre a soluciones más concordantes con los nuevos Citroën que con las soluciones que podemos ver en Tucson, Creta o Santa Fe.

El Venue mide 4.040 mm de largo y el T-Cross se presenta con 4.199 mm, una leve ventaja para el modelo brasileño que, en la práctica, no genera un beneficio tan notorio en la habitabilidad pero sí en el espacio destinado a la carga; se ofrecen 373 litros en el Volkswagen y 350 litros en el Hyundai.

El habitáculo

Comparando estos habitáculos, no detectamos grandes diferencias en el tema de la prolijidad en las terminaciones ni tampoco en lo que se refiere a materiales, ya que en ambos productos se ha alcanzado un nivel bastante alto. Ahora bien, en el caso del T-Cross la presencia de algunas ornamentaciones realizadas con polímeros tipo “black piano” e imitación de aluminio, en el volante y tablero respectivamente, hacen que el Volkswagen avance un par de lugares en este juego comparativo.

El Hyundai luce más formal, sumamente correcto eso sí, pero el clúster analógico está lejos de opacar la modernidad del cuadro virtual del T-Cross, aunque en el uso diario el módulo de la climatización es más sencillo de utilizar  en el Venue y no tanto en el T-Cross.

En el Venue la pantalla táctil de 8” parece estar adherida a la fuerza entre los difusores centrales del tablero, en cambio el monitor (también de 8”) del T-Cross exhibe una integración más natural. No obstante, en Hyundai fueron más astutos al momento de ubicar los pulsadores y perillas, en una consola separada de la pantalla, en cambio en el Volkswagen esos componentes están en la pantalla misma, lo que de cierto modo arruina la modernidad del conjunto.

Contenido técnico

El line up del Hyundai Venue lo componen cuarto versiones, todas equipadas con un bloque gasolinero de 1.6 litro que produce 123 CV y 151 Nm de torque, mientras que la oferta de transmisiones considera una caja mecánica y otra automática, ambas de seis velocidades; en este caso solo se ofrece tracción delantera.

En el abanico del Volkswagen T-Cross están presentes seis variantes, en las cuales se presenta una motorización gasolinera de 1.6 litro de la que brotan 110 CV y 155 Nm de torque, motor que puede actuar junto a una transmisión mecánica de cinco velocidades o a un conjunto automático de seis marchas; la tracción es delantera en todas los casos.

En el Venue se anuncia un rendimiento mixto de 14,1 km/l y en el T-Cross de 14,2 km/l, tomando como referencia la información publicada en la página oficial del Ministerio de Energía, datos que además se obtuvieron de las variantes equipadas con transmisión manual.

Como podemos ver, la opción de Hyundai es más potente que la de Volkswagen, y a la inversa el surcoreano es un poco menos torqueador que el ejemplar fabricado en Brasil. Pero el Venue toma la delantera al considerar una caja mecánica con seis desarrollos, en condiciones que ese mismo conjunto tiene cinco cambios en el T-Cross; una sexta velocidad ayuda mucho al momento de racionar el gasto de combustible, sobre todo en carretera.

La seguridad

En el T-Cross se ofrecen seis airbags en todas versiones, equipamiento en el que también se incluye bloqueo de diferencial, control de tracción, control de estabilidad y asistencia en los ascensos, dejando para las unidades más costosas el Park Assist, el sensor de lluvia, la cámara trasera y los sensores de retroceso.

En el Venue la oferta de airbags comienza con dos bolsas frontales, punto en su contra, no estando disponible el control de tracción, aunque sí incluye cámara trasera desde los niveles más básicos. Otra ventaja comparativa es que cuenta con sensores traseros en todas las variantes, y la asistencia para salidas en pendiente solo fue excluida en una de las cuatro versiones, al igual que el control de estabilidad.

Experiencia de manejo 

Afortunadamente he tenido la posibilidad de tomarle el pulso a estos dos ejemplares, por separado eso sí y ambos con caja automática, pero esta experiencia me sirve para entregarles algunos datos adicionales. Por ejemplo, el andar del Venue lo sentí más aplomado y libre de sonidos parásitos, nivel que el T-Cross no alcanzó, claro que el Volkswagen es más ágil al momento de acelerar, pese a su motor menos potente.

La suspensión del Hyundai se siente más a gusto en las rectas y no tanto en las curvas, escenario en el que se manifiesta una acentuada inclinación de la carrocería, lo que deja ver al Volkswagen como un doblador innato. Ambas direcciones son precisas y con mucho feedback, un empate que también se registra en el análisis dinámico de los frenos, sistemas que cuentan con las debidas ayudas electrónicas ya en las variantes de entrada.

En resumen, me parece que el Venue posee costumbres mucho más citadinas que el T-Cross, percibiéndose este último mejor en la carretera o en las autopistas urbanas. Ahora bien, como compañeros cotidianos los dos ejemplares pueden ser considerados, estando el Hyundai a tono con los paladares que gustan de la sencillez y la funcionalidad, y el Volkswagen en mayor sintonía con los amantes de la modernidad y la sofisticación. Ninguno de ellos se impone en lo referido a performance, no de un modo contundente al menos, ni tampoco por sus avances en el ámbito mecánico.