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Diseño Automotriz, los cambios que traerá la electrificación

En un automóvil el diseño exterior juega un rol determinante, porque es muy difícil comercializar un nuevo modelo si este no exhibe un look atractivo a la vista. El diseño ha ido evolucionando con el correr de los años, pero en la época actual este arte está viviendo uno de sus mayores cambios por efecto de la electrificación.       

Por Leonardo Pacheco / Fotos Newspress

En una primera etapa, cuando fue inventado en 1886, en un automóvil la carrocería no era más que un simple contenedor de piezas mecánicas, un envase donde se ocultaba el tren motriz, la suspensión y todo ese amasijo de componentes que permitía el funcionamiento del vehículo.

A poco andar a ese carenado se le comenzó a sacar provecho, abandonó la silueta de un carruaje sin caballos (como el Jacob Lohner que vemos en la fotografía), haciéndolo atractivo e incluso imprimiendo en esas placas de acero ciertos toques de personalización; se iniciaba así la mágica era de los carroceros.

El diseño de las carrocerías no solo es un arte sino que también una ciencia, porque en su desarrollo además del buen gusto intervienen asuntos matemáticos, como la geometría y la aerodinámica, esto último de mucha importancia para el buen desempeño de un automóvil, de cualquier tipo.

La aerodinámica le ha impuesto grandes desafíos a los artistas, porque hasta hace poco no era posible agudizar las líneas hasta un nivel óptimo, ya que la presencia de los órganos mecánicos, como el motor térmico y su obligatorio estanque de combustible, no allanaban el terreno al diseñar una proa afilada como un cuchillo ni menos un cuerpo esbelto en la zaga.

De los automóviles cuadrados que reinaron en los años treinta, la industria evolucionó hacia los redondos de los cuarenta, saltando luego a los coquetos ejemplares de los sesenta, a los monumentales de los setentas, a los funcionales de los ochenta y a los compactos de los noventas, y así hasta llegar a los polivalentes e inexpresivos diseños de la era moderna; los diseñadores siguen trabajando bajo las mismas restricciones, entre ellas la presencia de voluminosos órganos mecánicos… pero eso está muy cerca de cambiar.

El punto de inflexión

La historia del automóvil no ha escrito su último episodio, todo lo contrario, porque aún queda mucho camino por recorrer y cambios que introducir, asunto en el que la electrificación influirá de lleno.

Un electromotor posee un cuerpo mucho más compacto que un motor a combustión interna, y si esos motores alimentados con energía eléctrica van acoplados directamente a las ruedas, no solo se libera a la carrocería de la presencia de un aparatoso bloque metálico, sino que también de la caja de velocidades y del estanque de combustible; una batería de iones-litio permite ser ubicada sin problema en el piso del vehículo… porque es una placa, delgada y moldeable.

Está llegando el tiempo de los diseños en forma de cuña, no como en un Lamborghini Countach claro está, en el que para lograr una trompa baja se instaló el motor en la parte trasera, sino que serán automóviles extremadamente aerodinámicos en su totalidad, solo dejando el debido espacio para que se ubiquen los ocupantes en la cabina; y esos diseños mejorarán aún más cuando se implemente la conducción autónoma.

Pero no solo la aerodinámica se verá beneficiada por la electrificación, sino que otros asuntos menos científicos pero igual de relevantes. Un automóvil eléctrico no requiere de entradas de aire en el frontal, por lo que los componentes de la proa podrán diseñarse para lucir bien y no para que realicen un trabajo específico de ventilación. Serán diseños con trazos muy limpios, aunque su aplicación impondrá un desafío no menor a los fabricantes, porque deberán transmitir señales de identidad de marca en un espacio bastante reducido.

El automóvil se encuentra sumido en un gran proceso de cambio, de hecho el más importante desde su invención. La presencia de motores eléctricos no solo contribuirá a la protección del medioambiente, sino que también abrirá una nueva brecha en el arte del diseño, en la forma de vestir de estos ejemplares.

Para entender lo que viene podemos citar al Tesla Cybertuck, una aerodinámica camioneta que, de un modo exagerado, nos da una probada de cómo lucirán los automóviles del futuro… ¿se verán como un cincel de carpintero?, espero que no.