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Todoterrenos Especializados, los aventureros están en retirada

La evolución tecnológica, el cambio en los hábitos de los compradores y la necesidad de generar volumen de ventas en lugar de imagen, prácticamente ha hecho desaparecer a los todoterrenos especializados, a esos rudos ejemplares concebidos para no temerle a los rigores de la geografía.    

Por Leonardo Pacheco / Fotos Agencias

Retrocediendo varias décadas, en nuestro país se ofrecía una interesante gama de ejemplares todoterreno, especializadas máquinas capaces de enfrentar los obstáculos más temibles y posar sus neumáticos en lugares donde muy pocos podían llegar. En este grupo se contaban, por ejemplo, al Toyota Land Cruiser, Nissan Patrol, Chevrolet Trooper, Ford Bronco, Land Rover Defender, Mitsubishi Montero, Daihatsu Feroza y Suzuki Samurái, entre otros.

Entre 1978 y 1990 fue una época dorada para los todoterreno, aquellos de tomo y lomo claro está, porque con el paso del tiempo tanto los compradores como los fabricantes fueron perdiendo el interés por la aventura, privilegiando la comodidad por sobre otros factores, corriente de cambio que culminó con el estreno de una nueva tipología… los SUV (Sport Utility Vehicles).

De ahí en adelante las reglas del juego cambiaron para siempre, tanto así que para los compradores de menor rango etario un SUV es un todoterreno, por el simple hecho de estar equipado –en la minoría de los casos- con tracción a las cuatro ruedas. Tal parece que la presencia de chasis independiente y de caja reductora solo aplica a esos ejemplares de antaño, auténticos dinosaurios para los más jóvenes.

Un sport utility está bastante alejado de las ligas en las que se mueve un todoterreno experto. Por lo general los SUVs están construidos sobre una estructura monocasco, como un automóvil de turismo, y si es que están equipados con tracción integral esta no será capaz de sacarnos de una trampa de lodo o arena; la ausencia de reductora (4Low) es un escollo técnico imposible de pasar por alto.

El chasis independiente le otorga una eleva rigidez estructural a la carrocería, no para enfrentar un choque sino que para minimizar la deformación del “cuadro” durante las maniobras off road, como por ejemplo cuando tres neumáticos mantienen contacto con el piso y el cuarto queda en el aire.

Un chasis permite montar un esquema de suspensión más robusto, y por supuesto que los componentes al estar sostenidos por gruesos largueros no transferirán golpes a la estructura de la carrocería, algo que sí sucede cuando se trata de un sistema McPherson apoyado en las cazoletas de una célula monocasco.

Una selecta cofradía  

La construcción de un ejemplar autoportante es mucho más económica que la de un modelo equipado con chasis independiente, factor que le ha jugado en contra a los todoterrenos especializados. Y si bien las cajas overdrive no son delicadas ni complejas, también representan un costo considerable para los fabricantes; la economía de escala hizo de las suyas.

La fauna de especialistas se está viendo seriamente amenazada por la presencia de esos atléticos y esbeltos SUVs, ejemplares que en la mayoría de los casos no cuentan con cuatro ruedas motrices… ausencia que ocultan mediante aplicaciones de resina en los arcos de rueda, suspensiones elevadas y pomposos apellidos, como Adventure, Cross, Trekking, etc.

La buena noticia es que aún quedan ejemplares apegados a los lineamientos técnicos que definen a un auténtico todoterreno. Revisando la oferta en nuestro país nos topamos con el Mahindra Scorpio, así es, un digno representante de esta raza en extinción y que ostenta los recursos necesarios para encarar desafíos naturales que van mucho más allá de la lluvia sobre el asfalto citadino o un sendero cubierto de ripio; la falta de caja de transferencia la suple con un eficiente sistema de tracción 4×4 desarrollado por BorgWarner.

Por supuesto que en este recuento no podía faltar el rey de la aventura off road, el Jeep Wrangler, el modelo que prácticamente creó esta categoría. Le sigue en la lista el Lada 4×4, ex Niva, un modelo que en los noventa impuso su presencia en las calles y que en la actualidad no ha logrado retomar impulso; el exterior luce casi idéntico que en las unidades de hace treinta años.

En la parte alta de la oferta están los ejemplares Clase G de Mercedes-Benz y Defender de Land Rover, el primero de ellos un referente en la materia, y el segundo ejemplar un producto tan bien concebido que ha sido reeditado; muy pronto llegará a nuestro país. Este breve repaso cierra con el Jimny, la nostálgica creación de Suzuki, un modelo concebido con el propósito de continuar con el legado que nos dejó el inolvidable Samurái.

Pero no podemos dejar en el tintero a otro representante de Rusia, el UAZ Hunter, el que probablemente sea el más claro exponente de esta categoría, opinión que defiende con un diseño espartano y una mecánica ruda con la que podemos conquistar los terrenos más adversos; fue puesto a punto por el ejercito de su país, sirviendo en rincones tan remotos como Siberia.