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Comparativa: Alfa Romeo Giulia vs Jaguar XE

Agradecemos que aún exista este tipo de ejemplares, refinados, con motores poderosos y con un atractivo diseño exterior, atributos que por supuesto buscan los compradores que sin problema se permiten desembolsar una considerable suma de dinero. Por un lado tenemos la pasión de Alfa Romeo y por el otro la elegancia de Jaguar, un duelo entre dos culturas diametralmente distintas.  

Por Leonardo Pacheco / Fotos Agencias

Si bien en la actualidad vemos al automóvil como un simple recurso, una máquina creada para servirnos como medio de transporte y facilitarnos las cosas en el diario vivir, en el mercado existe otra casta de ejemplares. Hay automóviles que más allá de la movilidad cumplen un rol espiritual, que nos alimentan el alma y, por supuesto, que nos agrandan el ego. Son obras maestras de la ingeniería, refinadas, deportivas y costosas unidades en cuya lista de tareas no está algo tan insípido como movilizarnos desde un lugar a otro.

Lo anterior sirve para entender el motivo de esta comparativa, porque en estricto rigor analizaremos dos integrantes de un segmento muy especial, dos berlinas que habitan en la parte alta del mercado y cuyas marcas no requieren mayores presentaciones. La firma italiana Alfa Romeo nos deleita con la excitante silueta del Giulia,  mientras que la casa felina Jaguar nos eleva hasta el Olimpo con el XE, aunque para el fabricante de Coventry este modelo no representa lo más depurado de su feudo…. hay otros más arriba.

En esta ocasión, y como una manera de respetar la especial naturaleza de los modelos sometidos a este análisis, no detallaremos los precios; la volatilidad del dólar tampoco se presta para eso. Lo único que debemos tener claro es que tanto el Alfa Romeo como el Jaguar por más costosos que sean, valen cada centavo invertido.

El Giulia mide 4.643 mm de largo, siendo la berlina de Italia 35 mm más corta que el XE (4.678 mm); en distancia entre ejes también gana el felino, al sumar 15 mm extras con respecto al Giulia (2.835 mm). En lo que se refiere a capacidad de carga los 480 litros que admite el baúl del italiano superan en 25 litros la oferta del británico.

Diferentes objetivos 

Medirlos por equipamiento no dice mucho, porque en ambos casos, incluso en las versiones “desde”… si las podemos llamar así, la lista de aditamentos orientados a la seguridad, conectividad y comodidad tiene tantos ítems que leerlos puede demandarnos una considerable cuota de tiempo. Al analizar dos rivales de marcas premium es recomendable cambiar la mentalidad, e ir a los asuntos relacionados con el performance y la mecánica, porque si nos basamos en la dotación de serie no hallaremos puntos divergentes.

El cockpit del Giulia es deportivo y nos transmite la misma sensación que se experimenta al empuñar los mandos de un bólido concebido para las pistas. En el XE todo es perfecto y acogedor, tanto así que pareciera que estamos sentados en el sofá de nuestra casa al final del día. Por razones obvias el Alfa Romeo impresiona más, con ese volante racing y un montón de perillas que nos sugieren que en este sedán el piloto es el que decide y no las ayudas electrónicas. En cambio al Jaguar lo rodea la tecnología táctil, lo que libera al tablero de una masiva presencia de pulsadores, ambiente ideal para los fanáticos de la modernidad que ven a las ayudas electrónicas como un ente protector y no interventor.

Los asientos frontales del Jaguar son extremadamente confortables, con bordes pronunciados y una tapicería de lujo por supuesto. En el Giulia se dispone de butacas, que atrapan el cuerpo para evitar que se deslice en las curvas o al momento de frenar; y otra vez lo mismo… deportividad para uno, refinamiento para el otro.

Cada quien con lo suyo

En ambos ejemplares el apartado técnico es similar al menú de un fino restaurante… todo se ve delicioso. El modelo lombardo se ofrece con tres opciones de motorización, todos turbo gasolineros, dos de ellos con la misma cilindrada (1.995 cc) pero dispares en potencia, ya que se anuncian erogues de 200 y 280 caballos.

La tercera opción es la mejor de la camada, porque se trata de un biturbo V6 de 2.9 litros que desarrolla nada menos que 510 CV; este bloque es exclusivo de la variante Quadrifoglio. La transmisión es automática de ocho velocidades, mientras que la tracción puede ser trasera o integral (Q4).

En el Jaguar XE se ofrecen dos motorizaciones de la familia Ingenium, ambos turbo gasolineros de 2.0 litros y en los que se confirman erogues de 250 y 300 caballos; en este caso la caja es automática de ocho velocidades y la tracción puede ser trasera o a las cuatro ruedas. Si el cliente lo desea puede solicitar vía encargo directo la variante equipada con un brioso motor 3.0 V6 turbocargado, del que brotan 380 CV y 450 Nm de torque.

Al final de cuentas estas dos berlinas tienen algo que decir a su favor, aunque el Giulia se pavonea con esa poderosa planta motriz de 510 caballos, que forma parte de la gama normal, dejando al más radical de los XE con un déficit de 210 CV, es decir con casi un motor de Volkswagen Golf GTi de diferencia en su contra. Al Jaguar se le respeta por sí solo, su calidad a largo plazo no tiene cuestionamientos, lo que no puede decir Alfa Romeo, y el importador de Jaguar (Ditec) conoce bien las complejidades del segmento premium, no así SK Bergé que sin ser una empresa deficiente está habituada a escenarios más generalistas; entre sus marcas está Ferrari, pero las otras representaciones apuntan a segmentos menos ostentosos.

¿Qué prefiere entonces, un departamento en Roma o uno en Londres? Y ya que soñar es gratis, porque no los dos, si al final de cuentas se trata de una pareja de berlinas que bien puede complementarse, alternarse para cada día y servir a varios propósitos. Existen otras alternativas, alemanas muchas de ellas, pero tanto en el Giulia como en el XE hay algo muy especial, una impronta difícil de resistir y por la que bien vale la pena gastarse unos cuantos fajos de billetes… ya lo dice el refrán, “el que puede, puede”.