Al momento

Hot-Hatch, los amos de la pista y la calzada

En 1974 Volkswagen le dio vida al segmento C, con el lanzamiento del Golf, y en un par de meses el citado ejemplar se vendía como pan caliente, despertando un nuevo y voraz apetito en los usuarios… el del alto performance. En 1976 fue develado el Golf GTi, una variante deportiva a la que se le atribuye la creación del grupo que hoy conocemos como “hot-hatch”, segmento que reúne a los hatchback más veloces del mercado.

Antonio P. Salazar

Es fácil dejarse llevar por el romanticismo y creer que el mejor momento de los “hot-hatch” fue hace tres décadas. Nada de eso, porque con cifras en la mano podemos asegurar que los citados ejemplares están viviendo una de sus mejores épocas en la actualidad, considerando que la oferta ha crecido exponencialmente y que están presentes en casi todos los mercados del mundo.

No vamos a desconocer el aporte que en sus respectivos años realizaron el Opel Kadett GSi, Peugeot 205 GTi, Renault 5 GT Turbo y por supuesto el Volkswagen Golf GTi, porque estos ilustres hatchback señalaron el rumbo que debían seguir los fabricantes que planeaban sacarle partido a la deportividad, contenida en un envase compacto.

En Europa los “hot-hatch” están a la orden, la mayoría de ellos firmados por marcas locales, aunque en el último tiempo se han agregado al abanico algunos exponentes de otras latitudes, como el caso del Hyundai i30 N. La firma surcoreana dio un importante paso, pero los fabricantes japoneses, desde la casi extinción de esos animosos hatchback producidos en los noventa, no han vuelto a brillar en el segmento que aborda este reportaje. Lo único que queda es el Honda Civic Type R, un bólido que desafortunadamente está fuera de los planes de la marca en nuestro país.

Ahora bien, qué elementos definen a un “hot-hatch” de tomo y lomo. Lo primero es que debe provenir de un modelo de serie, es decir de un hatchback estándar del segmento C. Debe ofrecer una mecánica acorde a las expectativas, como por ejemplo estar provisto de un poderoso motor turbo, disponer de frenos idóneos con el performance prometido, calzar una suspensión deportiva claro está y, de preferencia, contar con un habitáculo con butacas, pomo de cambios y volante tipo racing; por supuesto que su precio tampoco debe coincidir con sus hermanos de gama.

La oferta en Chile

Afortunadamente los “hot-hatch” no escasean en nuestro país, sino que todo lo contrario. Es una pena que ya no esté disponible el iracundo Opel Astra OPC, pero para aquietar el ímpetu de los fanáticos de la velocidad están el Ford Focus RS (350 CV), Hyundai i30 N (250 CV), Renault Mégane RS (285 CV), Seat León Cupra (290 CV) y Volkswagen Golf R (310 CV); es un hermoso ramillete para elegir.

Casi sobra comentar que este selecto grupo no es el más vendido ni el que le genera mayores ingresos a sus respectivas marcas, porque su existencia obedece lineamientos bastante alejados del mero ámbito comercial. No son baratos, no se puede pensar en ellos como el segundo automóvil de la casa ni mucho menos como el vehículo para obsequiarle a nuestro hijo universitario… están ahí para compradores versados, con un poder adquisitivo respetable y sus fabricantes los utilizan para mostrarnos de lo que son capaces.

Estos bólidos compactos son muy utilizados en los “track day” y también como automóviles “daily”, es decir para las actividades del día a día; pese a sus especiales características se adaptan muy bien a diferentes usos. El punto negativo de estos ejemplares es que su precio de reventa se castiga bastante, porque está claro que sus propietarios los someten a fuertes exigencias dinámicas, para las que fueron hechos por supuesto, lo que de inmediato anula ese argumento “solo lo uso para ir al trabajo”… nadie nos creerá eso.

Pese al citado inconveniente, los “hot-hatch” son máquinas de ensueño, la máxima aspiración de quienes están lejos de un pura sangre, como un Ferrari, Porsche o Lamborghini. Son una excelente alternativa para los fanáticos de la velocidad, aunque lo más recomendable es comprarse uno -cualquiera de las opciones disponibles en nuestro país- y disfrutarlo por mucho tiempo; en este segmento no aplica la renovación cada dos años.