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Tipología Coupé: Una deportiva silueta en peligro de extinción

No hay que ser un experto en la materia para darse cuenta que los coupés ya no se ubican dentro de las preferencias de los compradores y, peor aún, que para los fabricantes de automóviles descontinuarlos es una de las decisiones más recurrentes. Pero no siempre fue así, los ejemplares de dos puertas vivieron épocas mejores, por lo que nos parece correcto recordar esos años de bonanza. 

Antonio P. Salazar                       

La silueta coupé posee un encanto natural, un halo de deportividad casi imposible de resistir. Es un formato seductor, egoísta si se quiere, pero aún así logró imponerse por muchos años hasta el punto de destronar a los ejemplares descapotables y convertirse en un estilo de vida, en un modo personal de disfrutar del automóvil y la conducción.

El auge de los coupé tuvo su génesis finalizando la década del treinta, cuando las marcas estadounidenses comenzaron a incluirlos en sus line ups, creando versiones de este tipo para casi todos sus modelos; se ofrecían desde antes por supuesto, pero los ejemplares más recordados se produjeron en el citado periodo de tiempo. Entre las más célebres creaciones están el Lincoln Zhepyr Coupé de 1939, Ford Coupé de 1938 y el Cadillac “LaSalle” Business Coupé de 1937.  

Mientras que en Estados Unidos los coupés se vendían a la par de los sedanes y convertibles, en Europa la devastación provocada por la Segunda Guerra Mundial impactó negativamente el avance de esta tipología, ya que los fabricantes y compradores estaban obligados a concentrarse en los vehículos utilitarios que ayudaran al proceso de reconstrucción; en otras palabras, entre 1945 y 1952 no había espacio para gustos personales. 

Una vez que regresó la calma y la infraestructura del viejo continente se reconstruyó, por fin los fabricantes de automóviles pudieron continuar con sus proyectos truncados. En Italia una camarilla de talentosos diseñadores dio forma a los coupés más bellos del mundo, al inicio de los años sesenta para ser más precisos, creaciones que bajo los escudos de Maserati, Fiat, Ferrari, Lamborghini, Lancia y Alfa Romeo, entre otros, pusieron al país de la bota en la cúspide del mercado automotor.


En Inglaterra no se quedaron de brazos cruzados, y a las esbeltas carrocerías de dos puertas les montaron enormes motores estadounidenses, dando forma a una especial raza de ejemplares; Sunbeam, Triumph, MG y Austin-Healey se contaban entre los protagonistas de esa época dorada. En Francia y Alemania los coupés se desarrollaron más lentamente, pero cada vez que se presentaba un modelo germano, el mundo entero contenía la respiración; muy recordado es el BMW 2002, un coupé compacto que se fabricó entre 1966 y 1977.

La realidad nacional

La tipología coupé está en retirada, más que cualquier otra silueta. Según los registros internacionales del mercado automotor, no más del 9% de las unidades que salen a las calles cada año corresponden a este formato; la responsabilidad de mantener vivos a los coupés ha recaído casi exclusivamente sobre los hombros de las marcas premium, como Audi, BMW y Mercedes-Benz.

 

En nuestro país los coupés fueron muy valorados, sobre todo entre las décadas del 50 al 70, que fue el periodo de tiempo cuando se vivió con mayor fuerza la “americanización” del mercado chileno. Entre 1970 y 1980 los fabricantes japoneses hicieron de las suyas, lo que por supuesto le otorgó un nuevo impulso a los coupés, pero en esa oportunidad a precios mucho menos restrictivos; Honda, Toyota, Datsun, Daihatsu y Subaru se encargaron de poner muchas carrocerías de dos puertas en las calles, en un formato más pequeño que los ofrecidos en los catálogos de Chevrolet, Ford, Dodge, Pontiac o Chrysler.

En los noventa la oferta de coupés disminuyó drásticamente, dándole oportunidad a otras tipologías mucho más funcionales y adecuadas para el uso familiar. De los station wagon se pasó a las camionetas doble cabina, y así hasta llegar a los actuales SUVs. La silueta dos puertas incluso sucumbió ante los hatchback, los que ostentaban diseños tan osados y deportivos que hacían ver a un coupé como una reliquia.    

En la actualidad marcas como Infiniti, BMW, Audi y Mercedes-Benz defienden de un modo más puro los intereses de los coupés, en absoluta desventaja numérica claro está. Y en este ámbito es importante conocer las reglas del juego y no confundir un coupé con un hatchback tres puertas… en un  coupé la carrocería tiene tres volúmenes bien definidos (proa, cabina y zaga), dos puertas y desde el compartimiento de carga no se puede acceder al habitáculo