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Toyota Corolla Sport, en esta tercera generación destaca la presencia de la tecnología híbrida.

Refiriéndonos al Toyota Corolla en todas sus tipologías, podemos decir que estamos frente a la generación número 12, todo un logro para este modelo que nació en 1966 y del cual se han comercializado más de 45 millones de unidades en el mundo. Ahora bien, pasando a lo medular, se trata de la tercera generación de la variante Sport, un hatchback del segmento C que llega para reemplazar al Auris; está claro que el apelativo Corolla es mucho más potente.

Es un cambio radical, tanto así que desde ahora al Corolla Sport lo sostiene una plataforma de reciente desarrollo, la base denominada Toyota New Global Architecture (TNGA), cimiento que le otorga un 60% más de rigidez estructural y que le permite reducir su centro de gravedad en un centímetro. No es un cambio menor, considerando que con ese pequeño ajuste el andar se torna mucho más deportivo.

El diseño exterior habla un nuevo lenguaje, “Shooting robust”, un grupo de soluciones que acentúan la aerodinámica hasta el punto de hacer lucir a este Corolla con el mismo nivel de audacia de los ejemplares más deportivos del mercado. En este ámbito destacan los alargados faros de ledes, que se complementan con una amplia mascarilla la que a su vez se encarga de disimular el parachoques. En la vista lateral se muestra agazapado, con arcos de ruedas concebidos para recibir llantas de entre 16 y 17”, dependiendo de la versión, y con un robusto pilar C que le brinda espacio a una amplia luneta.

Con una cabina espaciosa, al menos en las plazas frontales, el Corolla Sport exhibe materiales de buena calidad y una larga lista de aditamentos que lo transforman en una “piedra en el zapato” para sus muchos rivales, entre los que se cuentan el Hyundai i30, Kia Cerato 5, Mazda 3, Peugeot 308 y Volkswagen Golf.

Además de los dispositivos responsables de elevar la plusvalía en el terreno de la comodidad, este hatchback construido en Inglaterra incorpora, en todas sus versiones, siete airbags, control de estabilidad, frenos ABS+EBD, asistencia de partida en pendiente, control de tracción y cámara trasera, imágenes que se proyectan en una pantalla táctil de 9”. Este monitor cumple un importante rol en el asunto de la conectividad, ya que brinda acceso a las plataformas Apple CarPlay y Android Auto.

Este nuevo integrante de la familia Toyota mide 4.375 mm de largo, 1.790 mm de ancho, 1.435 mm de alto y cuenta con una distancia entre ejes de 2.640 mm; por desgracia el compartimiento de carga está homologado para recibir escuetos 368 litros.

En lo técnico también hay novedades, como la presencia de dos plantas motrices. La primera de ellas es un turbo gasolinero de 1.2 litro, bloque que produce 114 CV y 185 Nm de torque. La segundad unidad es un impulsor gasolinero de 1.8 litro, el que actúa asociado a un generador eléctrico autorecargable; con esta hibridación se obtienen 122 caballos y 142 Nm de torque, además de un rendimiento mixto de 25,7 km/l. La transmisión puede ser mecánica de seis marchas o CVT de siete escalones para el motor de 1.2 litro, y sólo CVT para la planta híbrida.

La gama considera cuatro versiones, con precios que van desde los $14.490.000 hasta los $19.990.000, mientras que se espera lograr una venta mensual de 15 unidades. Si bien en Toyota Chile buscan repartir las colocaciones en partes casi iguales, el principal objetivo es fortalecer la presencia de la marca con las versiones híbridas, las que dicho sea de paso son las únicas que se ofrecen con carrocería bitono.