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Range Rover Evoque, la segunda generación llega para imponer sus propias reglas.

El Evoque fue presentado en el Salón de Ginebra 2008, con la denominación LRX, para tres años más tarde oficializarse su presencia dentro del line up de la firma británica. En 2016 el citado producto agregó una variante convertible, aporte que significó un golpe de escena para este segmento, y en sus años de vida este Range Rover se ha hecho merecedor de nada menos que 217 galardones a nivel mundial.

Pero ahora es tiempo de hablar de la segunda generación, calificativo que se ajusta a la realidad porque el Evoque llega premunido de una nueva plataforma, una derivación de la base D8 cuyo desarrollo culminó con el cimiento PTA (Premium Transverse Architecture). Es por esto que las dimensiones externas varían levemente, agregándose un milímetro de largo (4.370 mm) y 21 mm de distancia entre ejes (2.681 mm).

En términos de diseño este deportivo todoterreno conserva sus rasgos principales, ese aspecto que lo transformó en un éxito de ventas; se han comercializado más de 800 mil unidades en el mundo, de las cuales 1.100 corresponden al mercado chileno. En el frontal se tienen unos ópticos rebajados, custodiados por una fina parrilla y un parachoques colmado de detalles aerodinámicos. El techo conserva esa acentuada caída hacia el pilar C, solución que genera una luneta bastante pequeña y que ve reducido aún más su campo de visión con esa aletilla que actúa como deflector de turbulencia.

El interior ofrece un ambiente elegante y distinguido, con todos los aditamentos tecnológicos que se esperan hallar cuando se habla de un ejemplar cuya escala de precios oscila entre los 53.900 y 69.900 dólares. En el tablero destacan las dos pantallas que forman parte del sistema Touch Pro Duo, un monitor de 10 y otro de 12,3”; por supuesto que están disponibles las plataformas necesarias para utilizar todo tipo de teléfonos móviles.

Debuta en esta generación el dispositivo Ground View, que permite “hacer invisible el capó” mediante la proyección sobre la pantalla táctil de una imagen en 180° del suelo, justo debajo del tren delantero. Esto facilita la maniobrabilidad en espacios reducidos y mejora la seguridad en terrenos agrestes. Una buena noticia para los amantes de la conducción fuera del asfalto es que todas las versiones incluyen Terrain Response 2, y desde ahora aumentan el ángulo de ataque y la capacidad de vadeo, quedando en 22,2° y 600 mm, respectivamente.

Dos motorizaciones Ingenium están disponibles, en gasolina y diésel, ambas de 2.0 litros y unidas a una transmisión automática de nueve velocidades. La primera unidad entrega una potencia máxima de 249 CV y la segunda opción eroga 180 caballos. Se anuncian niveles de equipamiento S y SE, pero además se confirmó la presencia de un escalón tope de gama denominado R-Dynamic HSE. Las expectativas de ventas apuntan a las 200 unidades por año.