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Porsche 911, el deportivo alemán ganó potencia y musculatura.

El tiempo no se detiene y el mercado automotor no para de crecer. Pero debido al raudo correr de los años muchos ejemplares pasan sin pena ni gloria, quedándose para siempre relegados a ese rincón de oscuridad donde habitan los modelos cuya presencia fue efímera. Claro que al otro lado de la acera están los productos que sí brillaron, y que en algunos casos lo continúan haciendo, como el Porsche 911, un deportivo que desde su nacimiento (septiembre de 1963) ha dictado las pautas de cómo deben hacerse las cosas.

Ya cuenta ocho generaciones a su haber, una larga cadena evolutiva que no le ha hecho perder su esencia ni mucho menos cambiar hasta el punto de que sus adeptos dejen de amarlo. Pese a los avances mostrados en el ámbito del diseño, lo que por supuesto es natural, su silueta básica continúa siendo reconocible y su arquitectura sigue priorizando la función por sobre la ostentación; es un diseño imperecedero, quizás de los pocos que sobreviven en la actualidad.

Y la octava edición de este connotado modelo llegó a nuestro país, en las variantes Carrera S y Carrera 4S, ambas con techo duro y beneficiadas con una serie de avances tecnológicos en los apartados que guardan relación con el alto performance y las sensaciones de manejo. Uno de sus aportes más significativos es la presencia del Modo Wet, ayuda electrónica responsable de optimizar la respuesta en asfalto mojado, sistema que se activa a voluntad pero que actúa automáticamente una vez que está en operación.

Además de exhibir una carrocería más fornida, especialmente en la zaga sector en el que destaca la barra de luces continua, en esta generación del 911, que recibe la codificación 992, se anuncia que contará con neumáticos asimétricos, es decir con diferente calce de llantas en ambos ejes; cuenta con aro 20 adelante y 21 atrás. Esta diferencia se explica porque el sistema de arranque Launch Control requiere de una mayor superficie de adherencia para realizar su tarea; recordemos que la tracción es trasera, excepto en la unidad Carrera 4S.

Como es una tradición en este modelo, el motor está ubicado atrás, y se trata de un biturbo bóxer de seis cilindros cuyo cubicaje alcanza los 2.981 cc. Está en condiciones de erogar 450 CV de potencia máxima, 30 caballos más que la edición saliente, mientras que el torque alcanza un peak de 530 Nm, es decir 30 Newton metro extras. Debuta una transmisión PDK de ocho velocidades, un conjunto que cuenta con refrigeración propia y que es la misma que monta el Panamera.

El flamante Porsche 911 se presenta con expectativas de venta bastante aterrizadas, 37 unidades por año, cautela que se asume por la excesiva demanda de unidades que hay en el resto del mundo, principalmente en Europa. La variante Carrera S cuesta 159.900 dólares, y a la unidad Carrera 4S hay que agregarle 100 mil dólares a la citada cifra.