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Suzuki Jimny, la leyenda del off road escribe un nuevo capítulo en nuestro país.

Tras una larga espera, que se apaciguó con la venta de 40 unidades “First Edition”, llegó a nuestro país el Suzuki Jimny, la flamante cuarta generación que ha visto absolutamente agotadas sus reservas en Japón, transformándose así en uno de los mayores sucesos de ventas de los últimos tiempos; en Chile los citados 40 ejemplares se vendieron en tan sólo cuatro horas.

La historia de este fabricante no es reciente en el ámbito de los 4×4 compactos, ya que fue en la década del cincuenta cuando presentó el modelo LJ-50, un todoterreno de trocha corta equipado con motor de dos tiempos. Y la historia del Jimny comenzó a escribirse en 1970, con el debut de la primera generación, para en 1981 develarse la segunda serie y, en 1998 estrenarse la tercera hornada, el modelo que más recordamos a nivel local.

Exteriormente el nuevo Jimny encanta de inmediato. Posee un look aventurero y colmado de personalidad, atuendo que rescata varios elementos del pasado y adaptándolos a las actuales exigencias. La proa es lo que más llama la atención, sector que cuenta con una mascarilla rectangular y provista de cinco hendiduras, componente rematado con dos faros redondos y con el escudo de la marca enquistado en el centro. Los guiños nostálgicos se perciben en el capó, flancos y zaga, sector este último que monta las luces piloto en el parachoques y que considera la rueda de repuesto colgada en el portalón.

Sus dimensiones aumentaron levemente, registrando 3.480 mm de largo (+50 mm), 1.645 mm de ancho, 1.720 mm de alto y 2.250 mm de distancia entre ejes; el despeje a piso alcanza los 210 mm, lo que significa 10 mm extras. Otros guarismos importantes de citar son sus habilidades para el off road, con 37° de entrada, 49° de salida y 28° de ángulo ventral.

El habitáculo es sencillo, como debe serlo en un automóvil concebido para ser funcional más que para alimentar la vanidad del usuario. Gracias al diseño cuadriforme la volumetría es muy respetable, aunque no así el espacio destinado a la carga, ítem que anuncia escuetos 85 litros cuando las cinco plazas están en uso. Con respecto a los materiales podemos decir que concuerdan con el segmento y precio de este ejemplar, con el aliciente de que las terminaciones y la carga de equipamiento superaron nuestras expectativas.

El nuevo Jimny es impulsado por un motor gasolinero de 1.5 litro, bloque capaz de producir una potencia máxima de 100 CV a 6.000 rpm y un torque de 130 Nm a 4.000 giros por minuto. Se puede optar por una transmisión mecánica de cinco marchas o por un conjunto automático de cuatro velocidades, mientras que el sistema de tracción integral se denomina AllGrip Pro, una evolución del mecanismo presentado por Suzuki en otros de sus modelos. La buena noticia para los puristas es que la caja de transferencia se opera mediante una palanca selectora y no con pulsadores electrónicos.

La suspensión es de doble eje rígido, con barras estabilizadoras 40% más fornidas, y el chasis cuenta con tres nuevos refuerzos estructurales. El Jimny ha visto acrecentadas sus cualidades para el off road, sumando además ayudas electrónicas de alta eficiencia, como son los asistentes de ascenso y descenso, y el control de estabilidad; el diferencial con bloqueo es otro de sus argumentos.

La gama está compuesta por las variantes GLX con caja mecánica o automática, aunque no se descarta la presencia de niveles de equipamiento menos ostentosos, que permitan reducir el rango de precios. Los valores son $11.190.000 y $12.090.000, con los correspondientes bonos ya aplicados. En un periodo inicial se espera una colocación de 55 unidades por mes, cifras que en el segundo semestre debería fluctuar entres las 70 y 90 unidades en el mismo periodo; un dato interesante es que más de 2,85 millones de Jimny ruedan por las calles del mundo.