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Lexus UX, un crossover alineado con la juventud y el medioambiente.

Desde 2008 que Lexus, reconocida como la división de lujo del fabricante japonés Toyota, está presente en nuestro país. En todos estos años se ha preocupado no sólo de forjarse una sólida reputación en las materias de calidad y desempeño, sino que también ha convertido el cuidado del medioambiente en una de sus prioridades.

Lexus introdujo el primer ejemplar híbrido al mercado automotor chileno, el LS600h, convirtiéndose además en líder dentro del segmento premium, ya que el 67% de los ejemplares comercializados en esta categoría corresponden a la citada marca.

Y una importante noticia proviene de su feudo, con el estreno en Chile del crossover UX, un ejemplar destinado a los exploradores urbanos, a esas personas que valoran la libertad y gustan del diseño vanguardista. En este último punto destacan los aportes de Chika Kako, hábil ingeniera que ha sabido acercar las tradiciones japonesas al gusto occidental.

Bajo la filosofía Kansei, que se refiere a “agregarle emoción al diseño”, el UX nació para impresionar. La mascarilla de gran tamaño, estilo XXL, es lo primero que salta a la vista y se convierte en un elemento que le brinda esa tan necesaria cuota de identidad al producto. También resultan impresionantes los faros de proa, de ledes obviamente, junto a esos recovecos ubicados de modo vertical que sirven para acoger a los neblineros y a unas muy bien disimuladas tomas de aire.

Los pasos de ruedas cuentan con protecciones de resina, resguardos que se extienden hasta los zócalos. La zaga no pasa desapercibida, porque su arquitectura angular le otorga un aspecto recio y la barra de luces, con efecto prominente, rompe los esquemas conocidos en esta tipología; si bien los crossovers son por naturaleza deportivos, no siempre se da en el blanco al mezclar belleza con funcionalidad.

Sus cotas externas son 4.495 mm de largo, 1.840 mm de ancho, 1.520 mm de alto y 2.640 mm de distancia entre ejes. Sobre una espaciosa plataforma, la primera base global de la compañía, se fundó un habitáculo en el que se apela fuertemente a la rica tradición nipona, ya que en él se utilizó el bordado Sashiko en los asientos, el mismo que exhiben los atuendos para artes marciales, y algunos sectores cuentan con cobertores texturizados al estilo Washi, como el papel de arroz empleado en los biombos de los hogares japoneses.

El puesto de manejo es acogedor, positivo efecto que se obtuvo al ubicar el tablero apuntando hacia la izquierda, siendo otra de sus virtudes que los instrumentos y paneles informativos están concentrados y muy bien organizados, por lo que el conductor no se siente invadido por relojes o luces titilando. El espacio es correcto, pese a la caída experimentada por el techo en la parte trasera, pero es la mezquina capacidad que ofrece el compartimiento de carga (220 litros) lo que menos nos gustó de esta nueva propuesta.

Tres versiones fueron anunciadas: UX200, UX250h y UX250h F-Sport. La primera motorización es de 2.0 litros, bloque capacitado para erogar 169 CV y 205 Nm de torque. El segundo impulsor posee el mismo desplazamiento, pero actúa asociado a un motor eléctrico de imanes permanentes que en solitario aporta 107 caballos; la potencia combinada llega hasta los 181 CV. En esta variante se puede elegir entre tracción delantera o integral, sistema este último que el fabricante ha denominado E-Four. En el UX también debuta una mejorada caja de variación continua, conjunto que lleva por nombre Direct Shift-CVT.

Según las voces autorizadas de la marca se espera una colocación anual de 150 unidades, para lo que se diseñó una estrategia de precios bastante competitiva, tomando en cuenta que se trata de un fabricante premium: $23.500.000 para el UX200, $26.700.000 para el UX250h, y $33.900.000 para el UX250h F-Sport.