Al momento

Suzuki Vitara, un ejemplar icónico que busca seguir en el juego.

Ya está en Chile el refresh de la cuarta generación del Suzuki Vitara, un ejemplar icónico que cumplió 30 años y que le ha permitido forjarse una sólida reputación al fabricante japonés; esta hornada debutó en 2015. Su nombre sugiere libertad, emociones y vida, razones de sobra para que los jóvenes conductores lo convirtieran en su favorito.

Dentro de las novedades estéticas se cuentan las modificaciones aplicadas a la mascarilla y parachoques, el primer elemento con seis gruesas barras paralelas y el segundo componente ostentando una serie de recovecos que lo hacen lucir mucho más fornido. Por supuesto que cuenta con luces de ledes, detalle que combina a la perfección con las aplicaciones cromadas del parachoques.

En la zaga llama la atención la presencia de una solitaria luz de retroceso, ubicada casi a ras de piso, una solución que libera espacio en el bloque de luces piloto y cuyo uso está aprobado por la legislación chilena; está claro que otros fabricantes se sumarán a la nueva normativa. El carácter aventurero de este producto se ve reforzado mediante aplicaciones de resina en los pasos de ruedas, zócalos y paragolpes trasero.

En el habitáculo no hay grandes cambios de ambientación, pero sí un enorme salto cualitativo de los materiales. Los polímeros son suaves al tacto, se ofrecen más centímetros de superficie acolchada y, muy importante, los asientos mejoraron su diseño y cuentan con tapicería que mezcla cuero con gamuza; a partir de ahora el apoyabrazos central es de norma en todos los niveles de equipamiento.

En el puesto de mando destaca la presencia de un clúster de 4,2 pulgadas, una pantalla informativa que resulta muy útil para el conductor. También está disponible un monitor táctil de 6,8 pulgadas, con la función de navegador aunque sin la posibilidad –por ahora- de enlazar las plataformas Apple CarPlay o Android Auto; no obstante en la marca prometen novedades para más adelante.

Las dimensiones no cambian, porque se trata de un facelift y no de un salto generacional. Cuenta con 4.175 mm de largo, 1.175 mm de ancho y 1.610 mm de alto. Tiene un compartimiento de carga capaz de recibir 375 litros con asientos sin reclinar, y 710 litros con los asientos abatidos. En lo que respecta a capacidades offroad, el Vitara ofrece un despeje a piso de 185 mm, un ángulo de aproximación de 18,2°, un ángulo ventral de 17,7° y un ángulo de salida de 28,2°.

La gama de versiones es sumamente amplia, con nada menos que 12 variantes, y cuyos precios van desde los $12.590.000 hasta los $16.240.000. El line up considera unidades bitono, con tracción simple o doble (AllGrip), dos alternativas de motorización y un trío de transmisiones (mecánica de cinco o seis marchas y automática de seis desarrollos).

El primer bloque es un gasolinero de 1.6 litro con una erogue máximo de 115 caballos, y el segundo impulsor es un eficiente turbo gasolinero Boosterjet de 1.4 litro del que brotan 138 CV. La caja mecánica de seis velocidades es exclusiva para la unidad Boosterjet, al igual que las levas en el volante. El sistema de tracción integral AllGrip, el mayor orgullo tecnológico de la marca, incluye las modalidades de uso Auto, Sport, Snow y Lock.