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Toyota Supra, un japonés con herencia alemana.

El Supra forma parte de la élite del mercado automotor nipón, a un exclusivo club cuya membrecía le fue otorgada a muy pocos ejemplares. La denominación Supra fue presentada en 1979, aunque es importante aclarar que no se trataba de un nuevo modelo sino que de un apelativo que se utilizaría en la opción más potente de otra de las celebridades de Toyota… el Celica.

Por un largo tiempo el Toyota Celica Supra hizo soñar a los fanáticos de la velocidad, no obstante al interior de la marca se estaba fraguando una idea alocada, se daría un paso que modificaría para siempre la historia y evolución de los deportivos japoneses. En 1986 fue develado el Toyota Supra, así tal cual, una decisión que además de permitir el surgimiento de un nuevo modelo, sirvió indirectamente para reforzar la presencia del Celica.

Toyota, sin quererlo, creó dos bancadas, una que acogió a los fanáticos del Celica y otra que les brindó asilo a los adoradores del Supra. Esta nueva creación de inmediato encontró un némesis, un enemigo al cual derrotar: el Nissan 280 ZX. Y como siempre sucede, un integrante de la progenie se transformó en estrella, brilló con tanta intensidad que por poco dejó en el olvido a sus hermanos de camada; nos referimos al Toyota Supra Mk4 de 1993.

Hace unos cuantos días, en un alicaído Salón de Detroit, fue presentada la quinta generación del Supra. El citado ejemplar nace de un romance casi secreto entre BMW y Toyota, affaire del que el constructor alemán ha obtenido al Z4 Roadster de tercera hornada, y que a la casa nipona le ha permitió ostentar al Supra. Son ejemplares hermanados, en una fusión corporativa e industrial que cada día es más habitual de ver entre las marcas.

Lo bueno es que algo del equipo Toyota Gazoo Racing está presente en este Supra, porque hubiese sido una lástima no aprovechar el conocimiento acumulado en esas afanosas jornadas de las 24 Horas de Le Mans. Un animoso motor de seis cilindros en línea, con un desplazamiento de 3.0 litros y que ofrece un erogue máximo de 340 caballos, es el responsable de convencer a los escépticos; se anuncian motorizaciones menos potentes, pero por ahora nos concentraremos en la unidad tope de gama.

Con 4,38 metros de largo y menos de 1,30 metro de altura, el Supra ofrece una cabina homologada por dos ocupantes. La carrocería está fabricada con acero y aluminio, tratados específicamente para tolerar las exigencias impuestas por el mentado motor de 340 CV y para absorber el empuje de la tracción trasera; que nos disculpen los fanáticos del GT86, pero frente al Supra el “Toyobaru” nada tiene qué hacer.

Por último, en estas líneas nos hemos referido al Toyota Supra como japonés, considerando su ADN y pasaporte, pero en realidad este renacido coupé se construye en las mismas instalaciones del BMW Z4… ubicadas en Austria.